La amistad después de la maternidad

Nos empeñamos en creernos que somos los mismos, las mismas, igual que siempre pero no es así, yo no soy la misma de antes de ser madre, ni la misma de cuando tenia un solo hijo, ni la misma que cuando tenia dos, ni siquiera la misma de hace unos meses, las circunstancias, las responsabilidades y las decisiones nos cambian poco a poco, prácticamente sin darnos cuenta.

Ayer una bloggera conocida revoluciono las redes debido a un comentario en el que decía que las madres no debemos ser enclavas de nuestros hijos, tiene razón, por ello yo educo chicos independientes, capaces y competentes, son responsables de sus cosas de manera que yo no soy la chacha de nadie, pero hay ciertas cosas en mi vida a las que se ven afectadas indirectamente, sin ir mas lejos una de ellas es la amistad, entre trabajo, estudios, niños, casas y marido... ya cuesta mucho sacar tiempo para ti misma o incluso para salir en pareja, como para encontrar un hueco para salir con los amigos, los planes de noche empiezan a darte pereza porque tu vida es diurna desde hace tanto que ya no aguantas a mas de las 12 de la noche sin que se te cierren los ojos. Al principio te niegas a que esto sea así, tratas de sacar tiempo, muchas veces incluso te arreglas y decides a ir a tal evento, pero rara vez no tendrás algún peque malito, o este te pide que no te vayas porque quiere jugar contigo... tus amigas a la larga dejaran de cansarse de tus excusas, de que siempre tengas algo, y de que siempre digas que no, por ello seguirán sus planes sin ti, es entonces cuando te das cuenta que la amistad con la maternidad a mutado, sigues teniendo amigas con quienes quedas para un café a media tarde, eso si con los niños, las madres del cole son buenas amigas pues ellas han pasado experiencias similares y el hablar con iguales siempre viene bien aunque sea solo un ratito a la puerta del cole y cumpleaños varios.

Cuando eres madre también discriminas mas y mejor los diferentes tipo de amistad y tiendes renunciar a la que no aporta nada bueno, por ello los que quedan son pocos pero son buenos, pues tratamos de alejar a nuestros hijos y en general nuestra vida de todo lo que es toxico.
 
Encontraras días en los que pienses que ya no eres tu, que antes te gustaba bailar, que encantaba tu vocación, soñabas con algunas cosas de las que ya no queda ni una gota en tu interior, y otros en los que estés convencida en que has echo en cada momento lo que has querido, aunque rara vez no hayas estado influenciada por las situación.

Yo me siento afortunada porque pertenezco a un grupo de madres en el que tengo grandes amigas, también tengo amigas que son ahora ya madres, o están apunto de caramelo, por lo que entienden muchas cosas, otras que han sido siempre comprensivas y hemos mantenido contacto como buenamente hemos podido, pero eso no quita para que algún día eche de menos a las amigas de siempre, a veces te sentirás mal con algunos detalles que no tienen contigo pero no dirás nada porque entiendes que es culpa tuya, esas que hoy por hoy no me conocen, ni siquiera yo las conozco a ellas, porque como ya dije arriba... cambiamos constantemente.

Myriam Alegria

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